Salmos poderosos para alejar al maligno
El poder de la oración
Hola queridos hermanos sean bienvenidos vamos a orar
libro de los Salmos
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en la senda de los pecadores
ni cultiva la amistad de los blasfemos,
sino que en la ley del Señor se deleita,
y día y noche medita en ella.
plantado a la orilla de un río
que, cuando llega su tiempo, da fruto
y sus hojas jamás se marchitan.
¡Todo cuanto hace prospera!
son como paja arrastrada por el viento.
Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la asamblea de los justos.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
mas la senda de los malos lleva a la perdición.
¿Por qué se sublevan las naciones,
y en vano conspiran los pueblos?
Los reyes de la tierra se rebelan;
los gobernantes se confabulan contra el Señor
y contra su ungido.
Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas!
¡Librémonos de su yugo!»
el Señor se burla de ellos.
en su furor los intimida y dice:
sobre Sión, mi santo monte.»
Yo proclamaré el decreto del Señor:
«Tú eres mi hijo», me ha dicho;
«hoy mismo te he engendrado.
y como herencia te entregaré las naciones;
¡tuyos serán los confines de la tierra!
Las gobernarás con puño* de hierro;
las harás pedazos como a vasijas de barro.»
Ustedes, los reyes, sean prudentes;
déjense enseñar, gobernantes de la tierra.
con temblor ríndanle alabanza.
Bésenle los pies,* no sea que se enoje
y sean ustedes destruidos en el camino,
pues su ira se inflama de repente.
¡Dichosos los que en él buscan refugio!
Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón.
Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.» Selah
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde. Selah
Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar,
porque el Señor me sostiene.
No me asustan los numerosos escuadrones
que me acosan por doquier.
¡Ponme a salvo, Dios mío!
¡Rómpeles la quijada a mis enemigos!
¡Rómpeles los dientes a los malvados!
¡envía tu bendición sobre tu pueblo! Selah
Dios mío y defensor mío.
Dame alivio cuando esté angustiado,
apiádate de mí y escucha mi oración.
¿hasta cuándo cambiarán mi gloria en vergüenza?
¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos
e irán en pos de lo ilusorio?
Sepan que el Señor honra al que le es fiel;
el Señor me escucha cuando lo llamo.
en la quietud del descanso nocturno
examínense el corazón.
Ofrezcan sacrificios de justicia
y confíen en el Señor.
«¿Quién puede mostrarnos algún bien?»
¡Haz, Señor, que sobre nosotros
brille la luz de tu rostro!
Tú has hecho que mi corazón rebose de alegría,
alegría mayor que la que tienen los que disfrutan de trigo y vino en abundancia.
En paz me acuesto y me duermo,
porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado.
Salmo 5
Atiende, Señor, a mis palabras;
toma en cuenta mis gemidos.
Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío,
porque a ti elevo mi plegaria.
Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor;
por la mañana te presento mis ruegos,
y quedo a la espera de tu respuesta.
Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo;
a tu lado no tienen cabida los malvados.
No hay lugar en tu presencia para los altivos,
pues aborreces a todos los malhechores.
y aborreces a los tramposos y asesinos.
puedo entrar en tu casa;
puedo postrarme reverente
hacia tu santo templo.
Señor, por causa de mis enemigos,
dirígeme en tu justicia;
empareja delante de mí tu senda.
En sus palabras no hay sinceridad;
en su interior sólo hay corrupción.
Su garganta es un sepulcro abierto;
con su lengua profieren engaños.
¡Que caigan por sus propias intrigas!
¡Recházalos por la multitud de sus crímenes,
porque se han rebelado contra ti!
Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio;
¡que canten siempre jubilosos!
Extiéndeles tu protección, y que en ti se regocijen
todos los que aman tu nombre.
Porque tú, Señor, bendices a los justos;
cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.
No me reprendas, Señor, en tu ira;
no me castigues en tu furor.
Tenme compasión, Señor, porque desfallezco;
sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos.
¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?
Vuélvete, Señor, y sálvame la vida;
por tu gran amor, ¡ponme a salvo!
En la muerte nadie te recuerda;
en el sepulcro, ¿quién te alabará?
toda la noche inundo de lágrimas mi cama,
¡mi lecho empapo con mi llanto!
Desfallecen mis ojos por causa del dolor;
desfallecen por culpa de mis enemigos.
¡Apártense de mí, todos los malhechores,
que el Señor ha escuchado mi llanto!
El Señor ha escuchado mis ruegos;
el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos;
¡su repentina vergüenza los hará retroceder!
Sigaión de David, que elevó al Señor acerca de Cus el benjaminita.
¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio!
¡Líbrame de todos mis perseguidores!
De lo contrario, me devorarán como leones;
me despedazarán, y no habrá quien me libre.
Señor mi Dios, ¿qué es lo que he hecho?
¿qué mal he cometido?
Si le he hecho daño a mi amigo,
si he despojado sin razón al que me oprime,
entonces que mi enemigo me persiga y me alcance;
que me haga morder el polvo
y arrastre mi honra por los suelos. Selah
enfréntate al furor de mis enemigos!
¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!
Que en torno tuyo se reúnan los pueblos;
reina* sobre ellos desde lo alto.
¡El Señor juzgará a los pueblos!
Júzgame, Señor, conforme a mi justicia;
págame conforme a mi inocencia.
Dios justo, que examinas mente y corazón,
acaba con la maldad de los malvados
y mantén firme al que es justo.
que salva a los de corazón recto.
un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.
Si el malvado no se arrepiente,
Dios afilará la espada y tensará el arco;
ya ha preparado sus mortíferas armas;
ya tiene listas sus llameantes saetas.
concibió iniquidad y parirá mentira.
y en esa misma fosa caerá.
Su iniquidad se volverá contra él;
su violencia recaerá sobre su cabeza.
¡Alabaré al Señor por su justicia!
¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!
¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!
¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!
has hecho que brote la alabanza*
de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho,
para silenciar al enemigo y al rebelde.
obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que allí fijaste,
«¿Qué es el hombre, para que en él pienses?
¿Qué es el ser humano* , para que lo tomes en cuenta?»
Pues lo hiciste poco menos que un dios,*
y lo coronaste de gloria y de honra:
lo entronizaste sobre la obra de tus manos,
todo lo sometiste a su dominio;
todas las ovejas, todos los bueyes,
todos los animales del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
y todo lo que surca los senderos del mar.
¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!
Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón,
y contar todas tus maravillas.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti,
y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.
Mis enemigos retroceden;
tropiezan y perecen ante ti.
Porque tú me has hecho justicia, me has vindicado;
tú, juez justo, ocupas tu trono.
Reprendiste a los paganos, destruiste a los malvados;
¡para siempre borraste su memoria!
Desgracia sin fin cayó sobre el enemigo;
arrancaste de raíz sus ciudades,
y hasta su recuerdo se ha desvanecido.
Pero el Señor reina por siempre;
para emitir juicio ha establecido su trono.
Juzgará al mundo con justicia;
gobernará a los pueblos con equidad.
El Señor es refugio de los oprimidos;
es su baluarte en momentos de angustia.
En ti confían los que conocen tu nombre,
porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.
Canten salmos al Señor, el rey de Sión;
proclamen sus proezas entre las naciones.
El vengador de los inocentes* se acuerda de ellos;
no pasa por alto el clamor de los afligidos.
Ten compasión de mí, Señor;
mira cómo me afligen los que me odian.
Sácame de las puertas de la muerte,
para que en las puertas de Jerusalén
proclame tus alabanzas y me regocije en tu salvación.
Han caído los paganos
en la fosa que han cavado;
sus pies quedaron atrapados
en la red que ellos mismos escondieron.
Al Señor se le conoce porque imparte justicia;
el malvado cae en la trampa que él mismo tendió. Higaión.
Bajan al sepulcro los malvados,
todos los paganos que de Dios se olvidan.
Pero el necesitado no será olvidado para siempre,
ni para siempre se perderá la esperanza del pobre.
No dejes que el hombre prevalezca;
¡haz que las naciones comparezcan ante ti!
¡que los pueblos sepan que son simples mortales!
salmo 10
¿Por qué, Señor, te mantienes distante?
¿Por qué te escondes en momentos de angustia?
Con arrogancia persigue el malvado al indefenso,
pero se enredará en sus propias artimañas.
El malvado hace alarde de su propia codicia;
alaba al ambicioso y menosprecia al Señor.
El malvado levanta insolente la nariz,
y no da lugar a Dios en sus pensamientos.
Todas sus empresas son siempre exitosas;
tan altos y alejados de él están tus juicios
que se burla de todos sus enemigos.
Y se dice a sí mismo: «Nada me hará caer.
Siempre seré feliz. Nunca tendré problemas.
Llena está su boca de maldiciones,
de mentiras y amenazas;
bajo su lengua esconde maldad y violencia.
Se pone al acecho en las aldeas,
se esconde en espera de sus víctimas,
y asesina a mansalva al inocente.
Cual león en su guarida se agazapa,
listo para atrapar al indefenso;
le cae encima y lo arrastra en su red.
Bajo el peso de su poder,
sus víctimas caen por tierra.
Se dice a sí mismo: «Dios se ha olvidado.
Se cubre el rostro. Nunca ve nada.»
¡Levántate, Señor!
¡Levanta, oh Dios, tu brazo!
¡No te olvides de los indefensos!
¿Por qué te ha de menospreciar el malvado?
¿Por qué ha de pensar que no lo llamarás a cuentas?
Pero tú ves la opresión y la violencia,
las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas.
Las víctimas confían en ti;
tú eres la ayuda de los huérfanos.
¡Rómpeles el brazo al malvado y al impío!
¡Pídeles cuentas de su maldad,
y haz que desaparezcan por completo!
El Señor es rey eterno;
los paganos serán borrados de su tierra.
Tú, Señor, escuchas la petición de los indefensos,
les infundes aliento y atiendes a su clamor.
Tú defiendes al huérfano y al oprimido,
para que el hombre, hecho de tierra,
no siga ya sembrando el terror.
Amen

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